[••• •••] Y entre ruinas la mariposa precisa de un alfabeto desde las palabras que renazca un canto nunca olvidaremos el cruce perverso de la duda sus preguntas en medio de las caricias nos perdimos, solos el trastorno solitario fue una respuesta comenzó a derrumbarse un horizonte tronando cataclismos de universo fugazmente la chispa inicial de la creación vale el llamado de lo distinto la certeza de un mundo en sus pies sí se oye y se oye aquella canción que, a pesar de todo, renueva los rumbos Habrán viajes aún otros horizontes y amaremos sus vuelos deslumbrante precisión en las horas de la víspera algunos pueblos marchan cantando. siempre cantando. Nos pertenece la espera tiempo en fiesta rondando una familia en los niños desde la nada comienza el mundo cada mañana con residuos finos del pasado sin futuro juego puro eterno y amante cuerpos de disposición y ronda abrazos, besos, caricias sospechas corrompen al tiempo imposturas mienten al gesto jugar sin objeto y los blancos desaparecen la palabra nace hirviendo entre labio y labio la flor de la lengua bajo el sol-roca calado entre árboles antiguos como el pulso más paciente una voz que conoce sus alcances y aguarda al viento poseso que la doma el denuedo sirve mientras los ríos demuestran que hay un pueblo, hijos míos vean allí los caudales fabulosos limpian las almas bebiendo sus anhelos esta es la referencia el goce abiertas las puertas donde una estirpe halla su primer grito ahogado entre raíces violentas y abúlicas en el paisaje quieto sin sueños ah los extremos que se hallan a miles de kilómetros y a cada paso al golpe fenomenal que rasga en grieta bajo los exclusivos pies hasta el núcleo de las primitivas preguntas hasta el cobijo donde asoman los nombres los nombres al preludio la lengua de mundo dulce cargada la espalda la obra de la primera morada ¿quién antes ha gobernado un hogar? ¿dónde confluye la intocable historia en la hora de la pura creación? La he buscado cuando andábamos paseando al continente el aroma flotaba en las fronteras su rigor atrasaba itinerarios su manto cegó pueblos enteros una leyenda y sus cantos de cuento extendiéndose antes que el registro rebote contra su propia evidencia de inutilidad que registrar vale cuando deja de obligar al número para que prescriban clases de olvido [••• •••] Esa hora que anda en secreto sobre la retina de las peores tormentas vivida por cada humano poblador no es el trance del trabajo ni el turno de la audacia es la obsesión por el comienzo es cuando los nombres se reúnen apenas asomados sobre la ráfaga aguardando señales para partir hasta el umbral de la boca como un beso ya estamos allí dentro agazapados entre las arenas del borde observando sin armas desnudos saludando a las mariposas ciegas por la luz y la sed de la estrella el vuelo quebrado y anhelante que nos invita que poco importa y que se juega nuestras vidas en el fogonazo imperdible pero ese tiempo perdura sobre el lago de los corazones como un jardín secreto en la piel de los amantes todos los personajes el libro entero los escritos grabados por la explosión en la frente de un escogido las huellas de lodo pétreo y la migración de la naturaleza caen al fuego azul de la pregunta cambiando el giro de los carruajes la derrota de las naves entonces vuelven los héroes enfigurados como efigie familiar hinchando la imagen y el sabor del hogar de la estancia a la paz héroes que abandonaron la guerra para jugar en figuras eludiendo sus trágicas prestancias como las espinas florales que cuelgan al cuello hermosas vacilan como hombres y riman como dioses anulando la idea del paisaje dejándonos frente a frente mortales embebidos por la fuente imposible cuando emana desde la cumbre hacia todos los mares y nos quedamos junto a ellos guardados en el filo de sus espaldas como parásitos benéficos [••• •••] Es también dulce el fragor de las despedidas cuando la mano amiga se desvanece entregada a lo divino al cuidado de un tiempo eterno que florece sólo en el presente la residencia más allá de los transcursos plena sobre los egoísmos de los bellos recuerdos hay un brindis calmo y secreto reservado sin melancolía cuyo gusto no se conoce sólo se sabe trabajan lentamente los días y las noches a pesar de los nombres sin embargo el aroma perenne traducido en signos ordinarios para que las estaciones se detengan una y otra vez apenas el negro vacío insondable que reúne a las estrellas y un cielo perfecto nos abraza sin llanto en la bella lejanía [••• •••] Acaso hayan más pasos siempre rondando el cuerpo pedidos e invisibles pero prístinos y delicados no es posible que el rumbo nos abandone nos desvíe nos aleje sólo la rutina desquicia la vista y la suerte se desvanece no hay un furor entre los labios que no abra todo cerrojo allí la vuelta de llave que otorga más que silencio para que un niño nos encuentre [••• •••] La ruta pendiente de una historia antigua para soportar las frases del trabajo hablar también es un deber mayor que se consume delicadamente aún cuando el pueblo cautivo lo padezca si en verdad existe la floración de los oídos a través de las centurias no es asunto nuestro sólo importa el deber del bien decir para que la palabra exista apenas hasta como un rumor perenne e incansable para oír las mismas cosas humanas que siempre han sido presentes entonces el rigor del trabajo cotidiano es contarles un cuento. [••• •••] Durante una tarde rotunda llegada hasta el verano de la familia estuvo el placer del sol atenuado por la brisa de la apertura de las aguas sabias como si hubiese también una cultura que sabe sus propios cantos en occidente luego las bandadas permitidas crudas y niñas porque al final el ruedo de la inocencia salva todos los rigores de la muerte ¿dónde quedaría el anuncio preciso de los olvidos? el conocimiento prevalece como el sabor de lo incógnito y su paradoja celebra la razón y emoción de su existencia pero el conocimiento vale mientras las condiciones del alma sean perturbadas por el sentimiento. [••• •••] Franja de aguas leve árboles estallan contenidos sobre el lomaje el viento arranca tibiamente tras los saltos infantiles hay un eco impreciso formado en los muelles un rumor de lance calcinado en la lumbre del destino desnudos imaginamos cuerpos amantes pasando a través de la música y la tarde desfondaba sus caricias en latidos secretos que sólo hienden la piel extendida más allá de la convivencia para que los amigos se hagan hermanos sobre la umbría de orillas exponiendo la riqueza como un fruto aquel parque de espesuras allende el dominio humano sobre el crecimiento donde se aclaraba un fervor remoto por la belleza en el ciclo de las estancias vida y muerte la cadencia madre del ritmo para que un tiempo admita calma y redención a pesar de las figuraciones un jardín es puro reflejo del Paraíso el nombre formado en las playas cuyo viento candela batalla en la cicatriz de todo juego hasta en la bondad que custodia como un alba la canción de la Demora [••• •••] Mientras el viento cuidaba la noche anduvimos un lugar como un mundo todo hecho de vida relatos sólo de risa bailando apenas sobre los pies de giros y rondas en delicia lloramos estremecidos por el extravío de dibujos descansamos unos sobre otros cantando apenas murmullos tardíos e inventados con prisa estuvimos dentro de un cuerpo para que el padre fuese mi suerte eterna y feliz ante los mares así mis hijos pasan tardes sin contarlas sin futuro [••• •••] Aquello que oímos como un borde maltrecho nos olvida la podredumbre invade la orilla la playa invisible perece ahogada en su orfandad más temprano que tarde recordaremos la salvación apartada que sin perdón nos condena cuida más allá de la vista la piel soberbia de las armas embriágate con el aroma perfecto del océano sin límite paseando márgenes que así sólo así la distracción juega su extrañeza su mundo precioso y divino. [••• •••] PARA dar comienzo casi la luz falsa en la tormenta oscura como una ciudad convulsa al parque ausente mis niños que vinieron y vinieron una risa los alimenta estas páginas siempre han abierto nuestro duelo se mantiene preparado y el cuerpo celoso de la mariposa cayendo en su vuelo fúnebre a esa, la estrella entonada sola cuya memoria es jardín que florece los secretos así cambia la naturaleza el rumbo del universo en una vía fulgurante canta el rumor marino eterno eterno un regalo precioso será siempre inapreciable su danza sin transcurrir acontece sin medida sin quiebres la fianza tomada y enceguecidos aquella valentía portentosa el nido de los que quedaron sumidos la marisma parlante sus seres paridos por la leyenda atrás muy atrás mientras crecimos de cerros los guardianes del aire sumidos nadie regresa sólo por el odio hay entonces un triunfo una musa que espera y asalta como el miedo los hielos purpúreos cardinales entonan al caos que ellos vuelven y redimen las aguas geológicas manchadas al paso humano hundido tras la transparencia es el bosque convertido en gigante hijo besando a sus madres tierras el adelanto de las eras amanece congelado sobre la trampa exquisita andando rigores aún crueles de férreo mandato héroes de la propia historia en la noche de los fuegos al cielo gélido límpido hasta abrazarnos en la cuerda sublime pétreos contra el curso de los ríos con una conversión que perdura en el lago de los corazones todas nuestras puertas abrieron el cuerpo leve en los gemidos y los llantos somos la primera marca signatura imborrable del hallazgo del mundo llegan los saludos las advertencias el banquete de los justos escondido tras la tarde de gloria como la fuerza de sólo la fe consentimiento que extiende cambia y renueva porque lejos de las olas el silencio crea montañas el vuelo de aves en majestad de la palabra alta cúlmine de prodigio la mano embellece la seña que miente tal vez pero cursa el destino en la postura joven cuida a la primavera pero hay que salir de partida sin encubrir golpes astucias logradas en la valentía el talento aburre al trabajo y se desdice en la flor de los labios el ardid entregado que delata como el humo en la cabeza de los lagos equívocos y alejados porque la noche conduce en alimentos y fragua en las alianzas el círculo que encauzó a los cataclismos inquieta al presente ofrece aventura en la mano mendiga en el externo álgido comparece su cruz de pobreza. ¡Estamos advertidos por estas señales! ¡Que comienza la Fiesta! [••• •••] La recompensa infértil derrama el llamado sobre la borda vacía así cobra sus ocupaciones e insistencias en la mirada el engaño desvía la vigilia pero las armas se desvanecen con el canto aquella noche acantilada del humo lento sobre el cielo negro al silencio indeciso virgen los ángeles que conocimos ronda feliz durmiente como bella porque siempre un cuento nos rescata nos entrega con un beso |