Tres dimensiones
La poética, la cromática, la escultórica.
(exámen del tercer trimestre, 2007)
La Poética
Hace tres años el Taller de Amereida entregó a todas las travesías un dibujo de San Francisco, patrono de nuestra Escuela, para que lo llevásemos hasta nuestras obras. Nosotros perdimos nuestro dibujo, pero en un cruce de caminos, a mitad de una noche, el taller de diseño industrial de Puerto Montt nos entregó su imagen; hecha en acrílico y bronces, con un fragmento de la carta del mar nuevo de Balcells, y dedicada a San Francisco de Aysén. Cuando terminaba la travesía de Puerto Guadal de ese año 2003 lanzamos a un signo a los cielos de la Patagonia. Era un signo escultórico, el oratorio de San Francisco con la imagen regalada por los diseñadores. Lo lanzamos al aire vasto desde la Loma del Viento, desde el centro de nuestra obra. Tres años después nos preguntamos ¿habrá caído ya en algún lugar el oratorio? Decidimos emprender la travesía. No sólo había ya descendido nuestro patrono, sino que estaba perfectamente cuidado, con la imagen sostenida intacta. Estaba en la puntilla del cementerio de Puerto Guadal, indicándonos claridades y haciendo el eco de oraciones divinas y voces paganas. Lo único que hicimos, como cálculo y fundamento, fue oir y oir con claridad el augurio. Entonces allí y en ese instante comenzó nuestra obra de travesía de este año: La Plaza de San Francisco de Aysén.
Hubo un momento en que nos preguntamos ¿cuál es el alba perpetua de tu origen? Fue la pregunta que iluminó el viaje ¿cuál es la gracia de esa pregunta? Justamente el hecho de permanecer como tal para siempre ¿por qué permanece así? Porque nos permite e invita a volver. Volver hasta el pasado recóndito de cada cual, allí donde como seres tuvimos comienzo. Es una pregunta que nos conduce al principio del principio. Y nosotros queremos ser conducidos a ese primer instante primordial porque así podemos recomenzar todas las cosas, recomenzar incluso nuestro propio pasado. Sólo así es posible construir la plenitud del presente; construir un tiempo que sea precisamente presente. Esa plenitud se produce cuando el presente es lo mismo que un regalo. Un tiempo regalado, un continente nuevo y regalado, desde el principio.
Por eso fuimos antes, ahora y en adelante. fuimos a constituir un regalo en Puerto Guadal porque ser regalo es la condición poética de América. La plaza de San Francisco se entregó al pueblo para cumplir con dos indicaciones poéticas:
Honrar los modos del santo, el desprendido, el que nos ha enseñado la gratuidad,
y vigilar el canto y la música esencial de nuestra amada América.
La Cromática
El cementerio de Puerto Guadal tiene un solo muro de material. Decidimos pintarlo. Decidimos también que una parte de la obra lleve color¿cómo se pinta un muro, un elemento arquitectónico o de diseño? Los colores de Aysén no existen en la cuenta cromática universal porque no han sido pintados por el arte de la pintura. Hay que descifrarlos, interpretarlos, conocerlos. Estudiamos en la acuarela, en el cuaderno, en los lápices. Pero todas nuestras observaciones concluyen con lo que venden en la única ferretería: blanco y azul piedra. No intervenimos los elementos arquitectónicos decorativamente. El color se aplica a través de trazos asimétricos de diferentes alturas y anchos combinando el blanco con una mezcla hacia el gris, en distintas proporciones. Romper con la simetría de la perspectiva provoca la aparición de nuvas aristas y planos, otras esquinas y combinaciones de esquinas. El color vuelve a relacionar de manera sorpresiva distintos elementos discontinuos tales como anverso-reverso, frente-lado-atrás, hormigón-madera. Y los reordena cada vez y constantemente. El muro que dividía interior y exterior ahora se vuelve trazo que reune tierra y cielo, aguas y aire. Es la construcción de un vacío abstracto sobre el plano bidimensional. La asimetría consigue que ese espesor sea múltiple y móvil. Las superficies se componen en diversos formas y el sitial de la puntilla tiene soportes diferentes, como si las bancas se posaran sobre un espesor en movimiento. El color busca que las formas alcancen una expresión máxima al revelarles alturas, profundidades, distorsiones de horizonte. Esta función debe suceder además restándose, desapareciendo ante la emergencia del vacío interior en el sentido de cielos, aguas, vientos, tierra, climas.
La Escultórica
Esta es la quinta escultura de José Balcells que llevamos en nuestras travesías. Construída en lenga, con herrajes de bronces, aluminio, hilos, tuercas, golillas. Lijada con tres grosores. Barnizada con linaza tibia, pulida. Elaborada por un grupo de cinco alumnos de primer año. Se llama LA CLAVE.
He aquí un verdadero drama. La relación ancestral entre escultura y arquitectura es la misma que entre el dios y sus pueblos, es decir, una cuestión de fe. ¿por qué llevamos una escultura a la travesía de la amereida? Para que descienda la Musa. Aquella que José Balcells llama la Venus del Vacío. ¿por qué queremos esa aparición? Esta es la poeisis, el anhelo de la divinidad de manifestarse como divinidad exponiéndose a sí misma en la obra y así dar testimonio de nuestra esencia humana, dicho de otro modo es traer luz sobre nuestra condición humana. Este es la tragedia, el drama de quienes no creen en la musa. Es posible extenderse en los modos en que se manifiesta el ritmo en una obra, en como ese ritmo existe a partir de la demostración de lo continuo en lo discreto y viceversa. Podríamos analizar cómo se componen colores y formas, perfiles y huecos, cómo se contrastan partes haciendo los juegos de la asimetría-asimetría, pero esto es ya materia de otros exámenes.
