Esta era la lámina original para ubicar en la obra de travesía, realizada según los dibujos e indicaciones del Taller de Amereida para todos los talleres de la Escuela. Fue extraviada durante el viaje. En el cruce a Puerto Montt, en medio de la noche, nos encontramos con el taller de Diseño de Objetos de Boris Ivelic. Ellos nos regalaron la placa que finalmente fue ubicada en el oratorio de San Francisco. Poema a San FranciscoPARA dar comienzo casi la luz falsa en la tormenta oscura como una ciudad convulsa al parque ausente mis niños que vinieron y vinieron una risa los alimenta estas páginas siempre han abierto nuestro duelo se mantiene preparado y el cuerpo celoso de la mariposa cayendo en su vuelo fúnebre a esa, la estrella entonada sola cuya memoria es jardín que florece los secretos así cambia la naturaleza el rumbo del universo en una vía fulgurante canta el rumor marino eterno eterno un regalo precioso será siempre inapreciable su danza sin transcurrir acontece sin medida sin quiebres la fianza tomada y enceguecidos aquella valentía portentosa el nido de los que quedaron sumidos la marisma parlante sus seres paridos por la leyenda atrás muy atrás mientras crecimos de cerros los guardianes del aire sumidos nadie regresa sólo por el odio hay entonces un triunfo una musa que espera
y asalta como el miedo
los hielos purpúreos, cardinales entonan al caos que ellos vuelven y redimen las aguas geológicas manchadas al paso humano hundido tras la transparencia es el bosque convertido en gigante hijo besando a sus madres tierras el adelanto de las eras amanece congelado sobre la trampa exquisita andando rigores aún crueles de férreo mandato héroes de la propia historia en la noche de los fuegos al cielo gélido límpido hasta abrazarnos en la cuerda sublime pétreos contra el curso de los rios
con una conversión que perdura en el lago de los corazones
todas nuestras puertas abrieron el cuerpo leve en los gemidos y los llantos somos la primera marca signatura imborrable del hallazgo del mundo llegan los saludos las advertencias el banquete de los justos escondido tras la tarde de gloria como la fuerza de sólo la fe consentimiento que extiende cambia y renueva porque lejos de las olas el silencio crea montañas el vuelo de aves en majestad de la palabra alta cúlmine de prodigio la mano embellece la seña que miente tal vez pero cursa el destino en la postura joven cuida a la primavera pero hay que salir de partida sin encubrir golpes astucias logradas en la valentía el talento aburre al trabajo y se desdice en la flor de los labios el ardid entregado que delata como el humo en la cabeza de los lagos equívocos y alejados porque la noche conduce en alimentos y fragua en las alianzas el círculo que encauzó a los cataclismos inquieta al presente ofrece aventura en la mano mendiga en el externo álgido comparece su cruz de pobreza. ¡Estamos advertidos por estas señales! ¡Que comienza la Fiesta! | Las fotografías de las obras de la travesía se pueden ver en la colección Travesía Puerto Guadal 2004, del Archivo Histórico JVA. Un poeta en travesía¿En qué surge un poeta en travesía? ¿para qué incomodarse en ir con él justamente hacia donde se supone se va a la praxis misma del oficio? ¿y si la palabra ya dicha también basta y hasta sobra; un poeta directamente “en persona”? Nota 30 (amereida volumen II). ¿pueden los oficios arrojarse en la carrera sobre la extensión y obrar sólo sostenidos por lo inmediato de la faena? ¿pero qué es lo que heredan los oficios y que les permite entonces oficiar con plenitud? ¿se heredan las obras mismas, la forma o la técnica con que fueron realizadas? ¿se heredan acaso los temas o los símbolos o los dioses que inspiran y obligan? Nada de esto. No hay heredad así en los oficios. El campo propio sólo es aquello donde se logra definir y discernir un horizonte. Sólo ese horizonte es lo que se hereda. Porque un horizonte sólo tiene sentido cuando es ir hacia él; cuando se convierte en rumbo. Es casi una paradoja, pero lo que es heredable es sólo un momento extraño y fugaz en el presente que alcanza a iluminar una breve porción del porvenir. Ese porvenir que al no existir es siempre oscuro. Nota 31 (amereida volumen II). De la nada casi obtener una perfección. Una forma. Así son los poetas. Ellos dicen Gracián definiendo el barroco han de ser oscuros. Ellos no exponen la naturaleza. Sino que traman como Dios la providencia. Esta, es oscura. Luego, los poetas han de ser oscuros. Aún cuando proclamemos, creyéndolo de verdad y ciegamente- nuestra rigor precioso con la absoluta modernidad, aún cuando se muestre maravilloso nuestro anhelo por la Gracia y nuestros mejores esfuerzos en pos de la belleza; lo cierto es que no hay ningún oficio, por muy artístico que sea, que pueda sostener su materia sobre un límite inalcanzable. Por eso son útiles –los más- los poetas. Del inventarioEl tiempo de espera previo a una travesía no es un período solamente de espera o preparación. Por supuesto que estamos en los preparativos y en el cálculo de todo cuanto necesitamos para la aventura, pero hay algo más. Godo decidió incluir algo llamado el inventario, en un libro de poesía como es amereida. El por qué de esta inclusión es un modo de pensar y de creer en el tiempo. Al igual que los antiguos guerreros, que previamente a la batalla “velaban” sus armas, orando por el favor divino despiertos toda la noche. Ese velar significa un estado de vigilancia, una vigilia es un acto extraordinario y paradójico; porque velar quiere decir esconder, ocultar, y sin embargo en este caso se trata de lo contrario: abrir, traer a presencia aquel don invisible y extraño que surge sólo cuando atravesamos esos estados extremos. Venciendo el sueño para establecer un cuidado distinto. Porque no se trata solamente de revisar una y otra vez las armas para verificarlas o contarlas, tampoco es estar pendiente de que nada se olvide o se extravíe. La vigilia es un arrojo por medio del cual el vigilante o vigia cuida el buen sueño y el descanso de quienes están a su cargo. Más aún, la vigilia poética es el cuidado atento y generoso del sueño y descanso del mundo. Este tiempo previo de la travesía se llama de inventario y ya es parte integrante y fundamental de la travesía misma. Es una espera poética en la que reside la posibilidad misma de que que la empresa y la aventura existan. Durante este tiempo debemos estar incluso más atentos y expectantes que durante el viaje mismo, porque en lo que fallemos ahora será luego mucho más dramático. Olvidarse de la sal significa que durante 15 dias comeremos muy mal, llevar la ropa inadecuada significa pasar mucho frio durante muchas noches, etc. Nuestro tiempo de travesía ya ha comenzado. |


