[••• •••] Mucho habíamos estado lejos del fin del mundo vinimos a aminorar el ritmo de la demora sin embargo los gigantes Hijos de Gea despertaron con nuestro desembarco y convirtieron la isla en abismo Ya sabíamos su sueño delicado para cuidar el sur aún sin nombre. Ya sabíamos el riesgo voluptuoso de interrumpir ese sueño sagrado, pero era la hora -la nueva y severa- he aquí nuestra excusa travesía entonces nos hundimos y nos fue gobernado el presente cada lugar y cada instante volvimos al fondo inicial la condición oh humanos sin adelantos sin progreso antes de la evolución El Abismo nos despojó de la historia y comenzamos y fuimos los primeros en levantar la casa, en ordenar la figura de las piedras, en contemplar la soledad de los bosques. Nadie había oído a los animales invisibles; en el seno de la Creación fue reconocida nuestra risa. El Abismo nos tuvo perplejos en la prueba exquisita de su propia existencia fuimos un reflejo brote del mundo la civilización otra la correspondecia de la gracia amable y el dolor El Abismo nos mostró el principio virginal de la belleza en el instante radical de su nacimiento belleza humana el rostro del Abismo joven transfigurado en piel rosada infantil en sudores dulces que suavemente… oimos al viento del Abismo convertirse en voz femenina acunando la furia de los huracanes, convirtiendo en canto los gritos de la locura mediante una celada exquisita vimos los ojos del Abismo interior calmo donde leímos a viva voz los signos conmovedores que nos llamaban clamando aventura; leímos secretos que surgen y urgen sólo una vez en la vida; leímos transparencia que el pudor reserva sólo a los amantes; leímos partidas que la eternidad marca en la carne como una fiesta Cuando se han cruzado miradas con el Abismo todos los cauces extravían su costumbre; sus alcances ahora vigilan todos los cursos. Cada gesto deberá responderle, cada acto deberá atenderlo y servirlo, cada palabra deberá guardar -en algún fondo- su nombre Hoy nos presentó su faz imposible; reveló nuestros propios e íntimos cambios. Aquel cuyos ojos no se olvidan, cuyo color hondo indica el espesor del tiempo distinto. Hemos venido a conocerlo. Comprendemos la dura medida del soy otro, marca de amor que nos convirtió en mujeres y en hombres preparados para el rigor extraordinario del mundo ¡Ven entonces, oh poderoso! que el mar sean tus mantos feroces abrazando nuestro regocijo que el viento gélido nos cale tu música en los huesos y que las selvas profundas y las lluvias sin fin nos atraviesen la sangre ¡Aquí te aguardaremos! Sumidos en la mansedumbre de la espera, alzando nuestros cuerpos al vilo de la noche para que su regalo te demuestre enfrentado a las estrellas que aquí -en medio de tu vientre tumultuoso- residimos las mujeres y los hombres. Aquellos cuyo espíritu es acaso tan grande y vasto como la infinitud magnífica de tu porte. [••• •••] Ya bajan aguas desde las cimas de los árboles nacen los ríos la niebla eterna y la lluvia y las nieves mandan a sus almas surcar la tierra mandan que el mar sepa que su vastedad se alimenta fluvial que sus orillas atravesadas serán por otras aguas aquí no se debe hablar, sólo oír. La soledad transmuta cosas en recuerdos golpes lentos siempre efectivos éxito de sus enfermedades pero tus aromas salvan toda distancia tu templanza disipa siglos mientras el último abrazo del sol copa el cuerpo desnudo mientras el río consuena en mis canciones tu voz llama en paz endurecida en la separación reconforta y calma Sin comprensión apegado al fondo una primera vez sencilla y radical elabora existencias adueñando los deseos en la vastedad preciosa de una familia que se alimenta en tu seno mientras el candor extraño de la tarde absorbe la escasés de los días. [••• •••] Llegarán las salidas para que el tiempo encuentre su espesor de completitud al ciclo necesario sobre el cual descansaremos hasta la aparición de las señales celestes en la hora final de la aventura se vuelve todo inocencia la turba contenida de las energías explotarán sin sentido diseminando fuegos incontrolables sobre el espíritu del país cae la noche agotada e inútil que resguarda una redención pues sabemos que la familia nos acogerá dentro de un seno generoso hasta que se laven las heridas un instante en la tirada del silencio el semblante pagano de la fiesta la colisión es la marca del hallazgo su potencia descomunal ha de liberarse para que nada se pierda y todo se transforme para que el peligro llegue al adviento para la paz y y la pausa de los hombres alguna vez seremos sólo testigos antes ser del desquite y la paciencia sin arbitrio en la catarsis humana configurada como abrazo tumultuoso e informe cuando Eros emerja maldiciendo y bendiciendo doquier como lo imperfecto pues los poetas no dominan el caos que reina en los corazones no obligan el curso de los actos los hermosos desdichados nos enseñan el verdadero rostro de la alegría. [••• •••] ¿Tiempo de suerte en los cambios difíciles? ¿Sabemos atenuados los destellos del iluminado fondo terso de los rostros? Poco importa al fin y al cabo los residuos moran en nuestra historia durante una tarde no lejana amaneciendo en tus sueños mientras el mar te cuidaba todavía dijiste con esa voz comprometida en otras vidas imaginarias enlazar las llanuras que repletan el hueco de los universos incluir las fuerzas macrocósmicas las magnitudes tiernas y feroces con que la materia forma mundos un lazo apenas audible leve como viento de orilla permanece incrustado más allá de mis humanas memorias y hasta en el más oculto recodo abunda un aroma fantástico que quiebra todos los planes y las apuestas malditas que corrompen el futuro en la frontera delicada los hechos sucumben de pronto así volveríamos a conocernos desde antes de antes ¿cuántas veces he sido derrotado? tantas he perdido los hilos de Ariadna agraciados sobre las salidas a merced de los monstruos toda cuenta dice las crueldades que nos aguardan no han de saberse porque semejante estremecimiento sería mortífero porque no existe el futuro sólo el presente he ahí a pesar de los extravíos las partidas hacia la maravilla entre la tensa bruma de la sorpresa la espera en dulce cautela prendida como el hueco apenas [••• •••] el tono distinguido de las ubicaciones la voz viaja entonada en giros propios visiones comunes arraigan una marcha los dias claros sobre la arena tardes irrecuperables sólo sobre la risa un paseo durante los bosques antiguos las caricias del mar a los pies con el son frío de sus cuentos he visitado los bordes insondables sumidos en la bruma hermana limpio en la vastedad sublime del mundo las ciudades se rompen contra el día la jornada empapada en mansedumbre volver a ser los príncipes el fragor intenso no amanece erigiéndonos desde la nada reinaremos más allá detoda simple coincidencia volver a ser príncipes es la seña… |