20 de mayo. Se resuelve finalmente la burla de los Duques sin que los engañados se den cuenta. Y se resuelve felizmente, a pesar de quedar Sancho castigado en el evento. Este capítulo se subtitula “La Profecía de Merlín” ¿qué es una profecía?
Esto y más, porque una profecía, según el diccionario, es “un don sobrenatural que consiste en conocer por inspiración divina las cosas distantes y futuras.” Ahora bien, la profecía de Merlín ha de cumplirse sólo si sucede lo que en ella está destinado. En este caso ha de suceder el cúmplase del castigo o penitencia de Sancho. El escudero es un hombre de fe (aunque profesar tiene una raíz diferente) y cree en al profecía; al comienzo se niega a aceptar el castigo pero cree que si lo acepta de verdad Dulcinea será desencantada. Finalmente Sancho acepta la penitencia, aunque acomodada a su medida, y la profecía se hará realidad. Pensaba entonces las semejanzas que tienen las profecías y nuestras poesías. Nosotros también andamos metidos en estas cuestiones, porque la poesía, aunque no profetiza nada, sí indica y requiere de un cumplimiento. ¿Cómo se cumplen las indicaciones de la poesía? ¿En que se parecen o se diferencian las profecías con la poesía? PROFECÍA POESÍA Futuro presente, regalo Castigo o salvación libertad Divina humana La poesía no es profética porque no va a salvar a nadie. A diferencia de la profecía de Merlín, quien dice a Sancho haz tú esto para que Dulcinea sea salvada, nuestra poesía no propone la salvación de nadie. Aunque a veces lo parezca, Amereida no le dice a nadie hagamos esto para que sea salvada América, o aquellos que no lean Amereida se irán al infierno de la arquitectura o del diseño. En este sentido es más fácil creer en las profecías, porque la poesía no ofrece salvaciones sino apenas la ocasión de un rumbo; el horizonte desconocido de un destino propio. Pero sobre todo, la exquisita libertad de aceptarlo o no. |