2001 Ucrónicas

Amereida, en su página 74, dice:


 se pregunta 
qué signo la cruz de los campos y del valle            qué signo todo 
el espacio en cruz          ese amplio balizaje     de la tierra organi- 
zado en favor de qué vista desde lo alto          qué semáforo la 
tierra   en favor  de una vista más alta   aún que toda vista aérea 
         qué signos dirige al hombre a pesar suyo a qué descendien- 
tes que se interpondrán entre el mensaje involuntario y su des- 
tinación ucrónica. 




No hay verbo en la pregunta “qué signos...” No hay verbo para referirse a la cruz, por lo que no sabemos si la cruz tiene, dice, hace, etc. con los signos. Esa cruz es la del Sur, la estrella. Pero luego sí hay un verbo: dirigir y la pregunta es qué signos la estrella dirige al hombre y a qué (cuáles) descendientes (del hombre). Luego, el mensaje involuntario ¿es el de la estrella?, la destinación ucrónica ¿es la del mensaje involuntario, la del hombre o la de los descendientes? 

Todas las estrellas dan y entregan un mensaje involuntario puesto que es la voluntad del hombre la que interpreta mensajes en tal luz. El Hombre posee una destinación ucrónica y sus descendientes se interpondrán entre la luz de las estrellas y esa destinación. Se interpondrán entre lo que dice la luz de las estrellas y esa destinación. 

Una destinación utópica es aquella por esencia irrealizable en cuanto no tiene lugar; no tiene un campo sobre el cual realizarse. O es aquella cuyo lugar es inconcebible en una realidad actual y que debe entonces como lo primero concebir tal lugar. Porque una destinación, desde el momento en que destinación se la llama, ya es y es independiente del lugar y debe cumplirse y llevarse a cabo. 

Una destinación ucrónica es la que no puede cumplirse porque no posee un tiempo. No puede realizarse porque carece del momento apropiado y exacto. Pero igual que en el caso anterior, ya es una destinación y por lo tanto ha de realizarse. Tenemos entonces que se trata de una destinación que debe instaurar un tiempo, abrir una edad, concebir la realidad de una era. 

La luz de las estrellas signa para aquellos descendientes del hombre que se interpondrán entre el cumplimiento de esa destinación y el mensaje de esas mismas luces estelares. Pero ¿qué es ese signo? 

cerrojo de caos 
¿Centro del tiempo?   ¿Amereida?   ¿Cruz sobre la 
Amereida? 

Nuestra destinación ucrónica es también tomar a nuestro cargo “realizar” las promesas figuradas desde siempre encajando sobre el terreno el macrocosmos y el microcosmos adjuntando aquí la piedra cruda con la prescripción del allá atornillando las mitades desiguales la una a la otra para que haya un signo 

La destinación ucrónica es precisamente que haya signo ¿qué signo? El que la Cruz del Sur dirige al hombre para que sus descendientes se interpongan. El que crea el entre el mensaje de la estrella y la destinación ucrónica. 

He aquí el principio de una paradoja.


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