En la antigua Roma los jueces usaban dos letras para comunicar sus sentencias a los acusados: La A que absolvía (absolvo), llamada la littera salutaris y la C que condenaba (condemno), más conocida como littera tristis.
XCMXCIII
“Poetas, vuestra aventura
sin ya decir el río de los ríos
donde ella navegaba desnuda“
Godofredo Iommi M.
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