Núcleo Feroz
defraudado con la indiferencia
mientras el sabor grandioso del abandono
cierne su gusto entre la quietud de las horas
hay un sonido más allá de la música
reconfortando la destrucción de la existencia
es el núcleo feroz
que aman los testigos
que en el fondo escabroso
no tenían nada de nada
entonces queda la palabra
contando sinuosidades en medio del fuego
nocturna e infatigable
la palabra enterada de todo secreto útil
clavada como la espina
en la frente salvadora
andando su advertencia
¿no proclamasteis los desapegos y el desprendimiento, oh pobre idólatra inocente?
pues he aquí tu momento maldito
abierto como la flor nueva de la herida
cuya negra sangre ha devastado milenarios universos
Vosotros el núcleo feroz
dulce de los amigos
responded al coro que nos creyó acabados
hombres y mujeres poderosos
los ricos de espíritu
flor de los venenos
que cayera extendida sobre estos sueños
hasta que esta nueva hora estuvo lúcida
como el golpe estelar que comenzó la vida
voces que cantaban el recuerdo
tu abandono cubierto en la amargura
de los caminos cerrados y perdidos
Yo he visto al fantasma
que rodeaba con su niebla indisipable
los llamdos de auxilio
abrazando el silencio de tus noches intranquilas
para comprensión del miedo inefable
que se pega en sus brazos
lo he visto siendo las mañanas los ruegos
la transparencia de los ojos el final del amor
enriquecido por la sombra violenta
que habita en tus recuerdos
y convoqué a los ángeles del día y a los guerreros celestes
dijimos las palabras de sanación y nos lavamos los rostros
en la fuente pura de aguas secretas
contra tu fantasma repetimos las letanías alegóricas
los himnos redentores alrededor de los lomos de fuego
danzamos el trance de los desafectos
éramos un coro magnífico
servido sobre los campos inertes de nuestras distancias
pero el silencio mayor domaba a la figura
y ya sin forma fuimos tragados
por la hambruna de nubes lejanas
de vapores tibios en la boca
de tu fantasma.
Aparece un Rostro
Aparece un rostro antiguamente conocido, tal vez en aquellas otras vidas que tuvimos como niñeces, sumidos en el anterior y primer olvido que se adelanta.
Detrás del rostro prevalece una sonrisa entregada, el mundo abre uno de sus excesivos canales y el tiempo coincide con el revés de la espera.
Las manos súbitas acontecen novedad en la caricia y nos cambia, una vez más, el nombre. Comienza la faz del oído atrevida sobre la pausa de la sombra. El resto de las horas se desvanecen baldías, perdidas, innecesarias. Pero el ritmo late sus tristezas como un baile ritual y el cuerpo se figura en el trance.
La calma posesa escurre sus gritos inaudibles hacia las venas, que hierven como la sorpresa. El control de los ojos cruza sus deberes, pero una mirada no tiene dominios. La música va quedando señalada en el apaciguado
saludo.
La ciudad enmudece y palidece cuando las voces nuevas la cruzan. La plaza enteramente le pertenece y la humanidad se recoge frente a sus nuevos amos, como si fuesen únicos dueños de la duración del instante.
Aún cuando el negro bajo de la melancolía sacude lento desde el atrás sin fondo de la historia.
Aún cuando el invierno impide cuerpos que vuelan y vienen.
Aún cuando ángeles vigilan, otros cuidan y el encuentro encauza la soledad. Oh monstruo nocturno, aún también cantamos, intactos.
Oh tú, empalidecida
Oh tú
empalidecida aurora
que trajiste los fríos glaciares diciendo:
“He aquí, mortal, tus dolores.
Te dejo en medio del pánico
para que tus hijos velen tu rostro
amanecido en la cruda consecuencia
alejaré de ti aquel cáliz
pero mi cetro caerá sobre tus ojos
y el tiempo de tu espíritu
vendrá a quedarse junto a mi noche
vengaré tus soledades
pero el fuego envenenado
que cruje sobre mi piel
inundará el andar de tus venas
alimentaré la necesidad de tus roces
pero más temprano que tarde
el abandono espantoso
cobrará para mi sus tristes cuentas
y así quedarás dispuesto
a cumplir aquel horrible trabajo
que tú mismo te has encomendado
ningún fantasma benigno o maldito osará acercarse hasta tu llanto
ningún recuerdo tendrá el poder
para traspasar las alegrías
y llegarán los monstruos fabulosos y primitivos
que tras las alegorías de las trompetas
destruyen siempre el mundo
para que recomience tu abismo
la hondura sin fondo
que oscurece las horas de toda alba
tragándose ánimas, risas y esperas
vendrán en dorados tropeles
refulgentes sobre el aroma ardiente
de la sangre recién derramada sobre tus pieles
aprenderás entonces las más bellas canciones
las que han dado con el ritmo del desconocido
y que están aún ocultas en las bermas de la creación
y después de los cataclismos de tu alma
mis ojos redentores observarán a lo lejos
a pesar de mi distancia
y más allá de mis desapariciones
tu rostro podrá conservar una voz
pues esa es tu eterna casa
oh poeta”
Queda
Ya he entregado el designio vidente
comprendido en el temor inmenso
y amando en el secreto inconfesable
quedan las consecuencias
las tempestades cosechadas
pues las sembré voces como vientos
esparcidas en oídos otros
tibios como el hogar
abiertos como el mar
extendidos como la vastedad
queda el desespero
el ciclo destructor del tiempo
pues intervine el presente como los dioses
robando el mismo fuego de siempre
abrazando mi frente delicada
paciente como el afecto
amante como un robo
queda el dolor
sellado en medio de los ojos
pues cerré el horizonte primero
con un golpe mortal
que amaba el riesgo de una vida
convocada una vez más
a un comienzo
De Blancura
De Blancura
la inaudita piel recibida en calores intocados
se esparce sobre la ruta de la lujosa colisión
como espectro desplegado en rayos de extravíos
el cabello ennegrecido sobre el aliento
mientras el pudor entra en las alcobas
la danza ya no puede ser detenida
jamás
cuando sus manos acerquen medida
no median creencias ni perdón
al roce más puro atrapado
como grito pequeño
dentro de las selvas
iluminada viene al regreso
su cuenta se pierde en volver
para que haya abrir
para que obedezcan las pasiones
y la aventura florezca inocente
plena mansedumbre
como el despertar del destino
de música
nos hizo andar hasta un fondo
inaudible y transparente
donde cada palabra cuenta como la risa
en el trance amante
que nos instiga
Aún sin las lluvias
Aún sin las lluvias de torrente que lavan la huella difícil de la arena, mis terribles augures arrasaban con el eco familiar de la historia. De pronto caía interminable en jardines de hielo incoloro, abandonado de horizontes, escondido de los coros amigos.
La caída ya había removido el vértigo cuando nació un nuevo Genio en la tríada de fantasmas; su poderoso cuento de príncipes (aquel ya conocido saqueo en el jardín de la belleza) repetido con toda la furia azul oceánica. Como ensangrentadas palabras derramando su locura sobre el choque silente armado en el murmullo intacto que apenas salta de oído en oído.
La noche convertida en tiempo que ronda invertida como la amenaza de sorpresa que al final es la entera dulzura, codiciada como el llanto redentor de los niños en la madre solitaria.
Toda la ronda húmeda bajo sábanas estalla como una danza sin aprendizaje, para que durante la última mañana de los inviernos nuevos –apenas- tú puedas devenir. En la noche se inauguran los sabores turbados por el origen del beso que cambia el fondo abisal de los regalos. La página se detiene en la abundancia del tiempo vorágine que asola en la lengua elnombre intacto de la abertura secreta. Resguarda el curso de aquellas dulces horas entre la niebla gélida de las calles nocturnas y la pequeña luz se derrama en el tacto interior de tus fuentes fidedignas. Háblame la cautela sin sobornos que nos entrega sobre los labios como la sangre que inunda el pulso.
Breve
Breve
nada habrá de repetirse
todos la sabemos a la transparencia
y su furia riendo desnuda
en medio de los celestes fuegos
que duelen en la música
avancen
hacia aquella abertura rotunda
descabellada y endurecida como el sol
que traspasa el alma jubilosa de las piedras
mientras haya naves a la cuadra
del atardecer favorable
a pesar que se solaza el invierno
ah queridos amigos
ustedes son la hueste dormida fulgente
y salvadora concédanme
la pausa en la distancia
para que nunca envejezca
el paso raudo que nos lleva y corre
antiquísimo
al vivir el obsequio
de los lirios del campo
tendremos amanecidas como árboles
que besan vientos soles lluvias corpóreas
desde la profundidad de la hierba
sean mis hermanos
sin temor convirtiendo la luz humilde
en el placer atrevido sobre el aliento
pues el cambio es fugaz
la eternidad no se repite
y las estaciones no perdonan
obtendremos el curso de los reinos
ligeros en la dominación
próximos como el dolor de la belleza
ved por la fe lo que amamos
aquel aire siempre abierto
y ábranme el saludo de los corazones
los años que se acercan todos todos
hasta la deslumbrante puerta
nueva en el umbral de la morada
se han desatado las lágrimas
bajo la quietud aguda
emanada en las arenas
despiertan sus orquestas nocturnas
cuando mienten el cobijo
de la batalla tenue
descansamos de acabar días y días
en la paz perpetua y perfecta
las estrellas puras enaltecen el contento
y sin fin adoramos los nombres
girando la casa sola
hacia ninguna tierra
sólo un timonel pretende rutas marinas
escupiéndole al filo de la tormenta
aires distantes embriagados por la violencia
nos gobiernan el tiempo y labran
la demora
Compartidos los escondites
Compartidos los escondites predilectos
en la soledad invernal de las playas
nos cansábamos el tacto
adornados por el gusto exquisito
de la propia mirada
cada palabra tienta
como una adivinanza de niños
a la deuda que desaparece prendida
en la estela dorada y fría del sol
rayado en el mar
pero ¿habrá así otros tiempos?
hemos perdido la chance magna
que nos perdona cada desvío
hemos hallado redenciones inconfesables
extendidas como el ardid de la caricia
en la oscuridad tenue
de habitaciones prohibidas
para los cuerpos otorgados
hasta el final de los sonidos
del año dosmildos